
De profesión soy ingeniera y por pasión Ingeniera Holística. En el año 2012, mi vida dio un giro de 180 grados que derivó en una crisis personal profunda. Esto me impulsó a buscar herramientas para aprender a gestionarme emocionalmente.
En verano del 2017, una situación de pánico desencadenó mis primeros síntomas digestivos.
El diagnóstico fue etiquetado como crónico. Probé varios especialistas, pero mis síntomas empeoraron y cada vez toleraba menos alimentos.
Esta situación me llevó a sentirme incomprendida, sola, agotada, frustrada y con ganas de tirar la toalla. Me sentía una mujer de 80 en un cuerpo de 35… Hasta que un día vi la luz al final del túnel y encontré en la Kinesiología Holística una salida para recuperar mi bienestar desde la raíz y no desde el síntoma. Además conocí la nutrición ortomolecular… Ya que en pleno siglo XXI yo estaba literalmente desnutrida.
Haber transitado este proceso de crecimiento y sanación, me permite hoy acompañarte y llevarte dentro, hasta la raíz para que puedas tomar consciencia y soltar todo aquello que ya no te pertenece.